Por: Everardo González Castanedo
74 años de historia… 74 de ver desfilar toreros, que han salido con triunfos, cornadas y lágrimas.. Felices 74 años monumental plaza de Toros México.
De esa forma se festejo el aniversario de la Monumental, con una corrida en homenaje al ciclón mexicano Carlos Arruza, a unos días de su centenar de nacimiento.
Mención aparte merece el despido del monosabio Porfirio Sánchez, tras más sesenta años de apasionada entrega en el Coso de los Insurgentes, quien a sus 85 años dice adiós, colgando su quepí.

EL FESTEJO
Abrió plaza Uriel Moreno ‘El Zapata’ enfrentando al toro ‘Belenero’ un todo negro salpicado, que desde capote estuvo armado, es decir con la cabeza arriba. Pese a ello el de Tlaxcala tomó los palos para cumplir, pues el toro desde salida estuvo con la cabeza arriba, pegaba viajes violentos. La labor muleteril la inició por alto, pero el toro seguía embistiendo sin entrega, por lo que poco pudo hacer. Terminó con su enemigo tras el primer golpe de descabello.
‘Virtuoso’, llevó por nombre el segundo toro de la corrida, mismo que correspondió a Antonio Ferrera, quien con capa remató con un recorte muy torero. Su quehacer lo brindó a todo el respetable en el centro del ruedo, para después ir a la cara del toro e iniciar su labor por abajo, intentando someter al toro, mismo que tropezaba, pese a la embestida desacompasada, Ferrera en la segunda tanda le pegó tres derechazos de mucha calidad, mismas que llegaron al respetable, situación que se repitió en la siguiente tarda por el lado izquierdo en dos soberbios muletazos, entendiendo el diestro español una faena diametral, pase a pase, pero bien pegados. Con la espada mató recibiendo dejando la espada en buen sitio, para ser premiado con el corte de una oreja.

‘Indulgente’ fue el toro que correspondió a José Antonio Morante de la Puebla, primero de su lote, con el que estuvo elegante a la verónica. Con la muleta inicio artístico de Morante, con un desdén, para después por alto pegar muletazos tersos y darse gusto y gustarse al recorrer la mano por ambos lados, mismos que fueron perfectos y aromáticos a arte. Mención aparte merece el cambiado que dejó, digno de una pintura. Con la espada, en el primer viaje la dejó entera algo desprendida, para ser premiado con el corte de una oreja.

‘Corinto’ fue el cuarto toro del festejo, otro burraco, que correspondió al queretano Octavio García ‘El Payo’, con el que estuvo bien a la verónica, ante un toro que desde salida fue carente de transmisión. Con la muleta el diestro corrió la mano por el derecho ante un toro se seguía deslucido, mismo que terminó ofreciendo medios muletazos. Con la espada terminó su labor en el primer viaje, dejándola entera en buen sitio, se retiró entre aplausos.
En el llamado lugar de honor saltó a la arena ‘Legado’, que correspondió en suerte al de Tlaxcala Uriel Moreno ‘El Zapata’, quien le pegó dos tacitas de plazas, dos largas de rodillas y una media, al instrumentar con el capote. El coletudo tomó las banderillas, dejando el primer par el monumental, al calafia y el tercero cuarteando por dentro. Con la muleta inició con ceñidos cambiados por la espalda, para rematar con el pase de pecho. Al correr la mano por el lado derecho, el toro cambió de lidia, comenzando a dejar de embestir y a dar medias embestidas, quizá por presentar una lesión, pese a ello el tlaxcalteca siguió en la cara. Con la espada, tras dos pinchazos tomó la espada corta de descabello, terminando con su enemigo en el segundo golpe. Se retiró entre aplausos.
El siguiente toro en saltar a la arena, fue ‘Teólogo’, segundo toro del lote de Antonio Ferrera fue breve a la verónica, ante un toro que le pensaba al embestir. Con la muleta el diestro con la figura erguida, muy cerca de los pitones, literalmente arrancando las embestidas al toro, transmitiendo el torero todos los muletazos, dejando en todo momento la tela en la cara del toro. Con la espada dejó un pinchazo hondo, tomó la espada corta y terminando al primer golpe, para ser premiado con una oreja, causando división.
‘Asturiano’, penúltimo toro del festejo para el sevillano José Antonio Morante de la Puebla, un toro distraído de salida, que desparramaba la vista y que manseaba, mismo que sin mayor explicación el juez de plaza Enrique Braun, decidió regresar a los corrales, por lo que salió la reserva de nombre ‘Perdigón’, un toro que manseaba y que no se prestaba al lucimiento, por lo que Morante abrevió. Dos pinchazos y con la espada corta de deshizo del toro.
Cerró plaza ‘Peregrino’, para el de Querétaro Octavio García ‘El Payo’, quien estuvo firme, logrando muletazos de calidad por ambos lados ante un toro con el que había que estar firme, pues no permitía error alguno. Tras la espada la gente lo abrigó a salir al tercio.
Al finalizar el festejo, le fue entregado a Antonio Ferrera el trofeo Carlos Arruza que estaba en disputa.
GALERÍA:
Juan Ángel Sainos



















