Pamplona y Huamantla, dos pueblos distintos, una misma emoción

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Cada año, durante las fiestas de San Fermín, las calles de Pamplona se transforman en el escenario de uno de los acontecimientos populares más conocidos del mundo, los encierros, conocidos en México como “la pamplonada”.

Durante unos minutos, hombres y mujeres corren delante de los toros en una tradición centenaria que forma parte de la identidad cultural de Navarra.

Para los mexicanos, esa emoción no resulta ajena. Cada año, miles de aficionados nos desvelamos para seguir las transmisiones televisivas que por la diferencia de horarios, llegan a nuestro país en plena madrugada.

sin embargo la relación entre México y Pamplona, va más allá de la simple admiración.

En la ciudad tlaxcalteca de Huamantla se celebra cada año la Huamantlada, una de las manifestaciones populares más importantes de la cultura taurina en América.

Inspirada en los encierros de San Fermín,la cual encontró en México una personalidad propia y un profundo arraigo popular.

Existen diferencias entre ambas celebraciones, pero comparten un elemento esencial. el Taro quien ocupa el centro de la fiesta.

Tanto en Pamplona como en Huamantla, las calles dejan de ser simples espacios urbanos para transformarse en escenarios donde tradición, valor y emoción se encuentran. Quienes participan aceptan voluntariamente el riesgo, conscientes de que forman parte de una costumbre transmitida de generación en generación.

Los encierros navarros nacieron del antiguo traslado de los toros hasta la plaza.

La Huamantlada retomó ese espíritu y lo adaptó a la realidad mexicana, convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la identidad huamantleca.

En una época marcada por la velocidad y el cambio permanente, los estruendo de los cascos de los toros sobre el adoquín, de ambas celebraciones siguen recordándonos que las tradiciones populares son también una forma de memoria colectiva y de resistencia cultural.

De Guadalajara a Pamplona nos separan miles de kilómetros y un océano. Pero nos une una pasión que no entiende de fronteras, una pasión que solo se explica desde el respeto, la admiración y el amor por el toro bravo.

Luciano Sandoval.