El diestro capitalino Luigi Mercury, en compañía de su hijo, estuvo a punto de convertirse en una víctima más de la delincuencia que azota las carreteras del país.
El torero y empresario relató con detalle el angustiante momento: “Regresando de trabajar en León, Guanajuato, hacia México, a las 11:00 de la noche, decidí no meterme al libramiento que lleva a Palmillas porque siempre está muy solo. Como venía con mi hijo, preferí entrar a Querétaro, que se siente más seguro”.
Mercury explicó que circulaba a alta velocidad cuando de pronto se encontró con una trampa: “De repente los tres carriles estaban llenos de piedras. Decidí no pararme, porque obviamente nos iban a robar”.
En una fracción de segundo tomó la decisión más importante de la noche: “Por gracia de Dios pasé por encima de las piedras. Pensé que el carro se iba a descomponer, pero solo brincó un poco y no le pasó nada”.
Metros más adelante, su intuición se confirmó: “Después de las piedras había dos carros y una camioneta esperándonos… supongo que para asaltarnos. Bendito Dios no dejé de acelerar y logramos seguir el camino”.
Finalmente, el matador hizo un llamado a la precaución: “Hay que tener mucho cuidado al viajar de noche por carretera. Hoy agradezco que no nos pasó nada y que mi hijo y yo estamos bien. Bendiciones para todos”.
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