Regalan indulto a Piedras Negras

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Gustavo Mares

La primera corrida del año en la Plaza México dejó de manifiesto el romance que vive la afición y la ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras. En un hecho pocas veces visto, desde que Gerardo Rivera pergeñaba la tercera tanda ya había pañuelos blancos que solicitaban el perdón de ‘Siglo y Medio’, herrado con el número 23.

La afición se metió fuerte con el torero que no escatimó esfuerzos con tal de estar a la altura del morito. Cuando el astado volvió a los corrales, la afición le pitó fuerte al diestro en turno cuando se desprendió del burladero de matadores, sin embargo, en cuanto llegó al palco de ganaderos para sacar al criador Marco Antonio González Villa, propietario en sexta generación de la dehesa piedranegrina, las lanzas se trocaron en cañas y dio una emotiva vuelta al ruedo en compañía del criador. Al final del festejo saldría a hombros.

El coso registró floja entrada. Los toros de Piedras Niegras, impecablemente presentados en el tipo del toro mexicano, dieron juego desigual. En general les pegaron duro en varas. El primero propició dos tumbos. Destacó el sexto, que fue indultado.

José Luis Angelino, con el lote menos potable, palmas y un aviso; Antonio García ‘El Chihuahua’, palmas y silencio; Gerardo Rivera, silencio y vuelta tras indulto.

Los tres alternantes cubrieron de forma espectacular el tercio de banderillas.

Fotos: Ángel Sainos