A casi 15 años de la grave cornada… Jairo Miguel se reencuentra con Aguascalientes

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ADIEL ARMANDO BOLIO

A 49 días de que se cumplan 15 años de aquella grave cornada, penetrante de cavidad torácica, que sufrió en la novillada de la Feria Nacional de San Marcos 2007 en el coso Monumental de Aguascalientes por un ejemplar de Chinampas, el matador de toros español, hecho en México, Jairo Miguel, quien está a ocho días de cumplir 29 años de edad, regresó a la tierra que lo proyectó a nivel internacional.

Para celebrar el suceso, se reencontró, en el feudo y cortijo del chef torero Manolo Ayala, con la prensa especializada, aficionados y amigos, además del doctor Alfredo Ruiz Romero, elemento fundamental en el cuerpo médico taurino aquicalidense que le salvó la vida al joven espada cacereño y al final de la reunión disfrutar del toreo con dos novillos de la cincuentona dehesa ojuelense de Atencio, mismos que gentilmente donó el propietario de la divisa en verde, rojo y blanco, don Manuel “El Charro” Vega.

Los momentos que vivió en esta especial ocasión fueron emotivos para Jairo pues tras los consabidos saludos, abrazos y cariñosos aplausos por volverlo a ver en Aguascalientes, Jairo comenzó agradeciendo a toda la gente que le ha brindado su atención, su preocupación y amistad desde aquellos difíciles momentos del 15 de abril de 2007 en la novillada del ferial sanmarqueño y hasta la fecha con el recibimiento que tuvo este jueves, “de verdad no tengo con qué pagar el cariño que me han demostrado y, sobre todo, es bonito darse cuenta que sigue uno presente en sus mentes. Eso da mucha fuerza moral”, dijo el espigado diestro extremeño.

Recordó de aquel día de la cornada que su inclusión en la feria, alternando con el colombiano Ricardo Rivera y los locales José Manuel Montes y Mario Aguilar, se la ganó gracias a sus triunfos en la anterior campaña menor del coso “San Marcos” y que al ver los novillos de Chinampas en los corrales se percató de uno, de pelaje castaño, que le encantó, encargándole a su padre el matador de toros Antonio Sánchez Cáceres que hiciera todo porque le tocara en su lote. Al final de cuentas se hizo el sorteo y le tocó como su segundo y fue el que al cabo le pegó la grave cornada.

Admite Jairo que siempre estuvo consciente y que su cuerpo experimentó algo más allá del umbral del dolor, además de sentir que no podía hablar pues tenía el pulmón izquierdo perforado y dos costillas fracturadas. Sin embargo, tras la intervención quirúrgica y pasado el efecto anestésico, recuerda: “lo primero que pregunté es que si me alcanzaba el tiempo para torear en Querétaro pues a los cinco días de la cornada tenía ese compromiso, pero por obvias razones tuve que parar mi temporada”.

De mente clara y plenamente convencido de lo que quiere, Jairo Miguel es un torero que, así como le dijo a su padre que si quería venir a México cuando tenía 12 años de edad para cuajarse como torero pues por la edad no podía hacerlo en España, también determinó con firmeza, después de la cornada, que su vida era ser torero, “no hay nada más bonito que luchar por lo que se quiere, se siente y se sueña. Se vive para soñar y se sueña para vivir”, apuntó Jairo.

Así llegó a hacerse matador de toros un año después del percance, el 3 de mayo de 2008, en el mismo coso Monumental de Aguascalientes y dentro de la Feria Nacional de San Marcos, donde se la dio, en tarde de su despedida de esta afición, Eloy Cavazos y, ante la presencia de Eulalio López “Zotoluco”, con el toro “Talismán” de la dehesa de Bernaldo de Quirós.

Luego, vino una ausencia de casi 13 años en nuestro país para retornar en 2020 y reaparecer el 2 de noviembre otorgando la alternativa a Emilio Macías, con ganado de Atlanga, en el coso que lo vio debutar como novillero con caballos el 19 de noviembre de 2005 en la ciudad de Tlaxcala, donde actualmente radica.

Ahora, luego de volver a Aguascalientes, no descarta poder afincarse en esta que considera como su segunda casa, “México ha sido fundamental en mi vida y la ciudad de Aguascalientes me representa algo grande por todo lo vivido en ella”, puntualizó el diestro.

SE MIDIÓ CON DOS NOVILLOS

Pasada la charla con Jairo Miguel, se pasó al cortijo “Sevilla” de Manolo Ayala mientras el torero se vestía para la ocasión, resultando una grata sorpresa verlo tanto con el astado complicado como con el que se dejó torear gracias al buen quehacer del cacereño.

Derrochó oficio, técnica, poder y arte del bueno, además de evidenciar sitio y maneras para defenderse en momentos de apremio para salir airoso. En resumen, se puede decir que Jairo está listo para torear mañana mismo.

De momento, no tiene quien lo represente, por lo que de manera personal está llevando sus asuntos y espera pronto volver a vestirse de luces. ¡Enhorabuena y suerte matador!